-Sueños, ilusiones, palabras, promesas... todo lo que borra una ráfaga de aire, pero que deja huella con sólo rozar un corazón.
-Las ilusiones no son más que pompas de jabón, frágiles burbujas protegidas con escudos del corazón
-¿Ilusiones? No son más que promesas que jamás se cumplirán
-Caminar, sin parar, por un oscuro callejón, y descubrir que no tiene final, sólo millone de bifurcaciones en las que jamás elegirás la correcta sin tener la duda de si habrás escogido bien.
-Un mar que se extendía a sus pies, que ella quería secar, pero que colmaba con cada lágrima derramada.
-Sueños, vidas hipotéticas que siempre queremos vivir, promesas rotas mezcladas con dosis de ilusión.
-¿Qué es la esperanza sino el néctar de la vida? ¿Qué nos hace más vivos y más muertos al mismo tiempo que mantener viva una esperanza?
-Y miró hacia las estrellas, pensando que no brillaban tanto, sin caer que la niebla de sus ojos no las dejaba brillar con la intensidad de la vida que poco a poco ella perdía
-La rabia se había apoderado de su cuerpo, quiso gritar, quiso llorar, pero sólo consiguió rasgar sus sueños.
-Cerró los ojos, y nunca había visto con tanta claridad como aquella vez. Dejó de oír, y nunca escuchó con tanta claridad esas palabras 'te quiero' resonó en su cabeza para siempre, con la fuerza con la que sólo un sueño puede cavar nuestro corazón.
-El roce de unas manos... que no eran sus manos... unos ojos... que no le pertenecían... unas lágrimas... que jamás sintió tan suyas.
-Una caricia, tras un beso, tras un guiño, tras una sonrisa... y una lágrima escondida en el fondo de sus ojos.
-Los sueños no son eternos, desaparecen con cada lágrima que se derrama de unos ojos que desean dejar de soñar.
-Vida... o muerte. Y eligió la eternidad de su mirada.
-Quería huir, quería correr... y sólo consiguió caer a sus pies.
-Silencio. No oía más que el silencio, y nunca había escuchado una voz tan bonita.
-Su risa no era suya, sus sonrisas se caían de su cara, y sus sueños se despedazaban con cada lágrima interior que ocultaba.
-Una lágrima, puñal invisible que rasga la ilusión por la vida.
-Una burbuja ascendía lentamente ante sus ojos, y al igual que todas sus esperanzas, de pronto explotó.
-Miró sus manos solitarias, y sintió encima de ellas un tacto invisible, que viviría para siempre con ella.
-Un paso tras otro, y un mar que jamás permitiría acortar la distancia que ella trataba de evitar.
-Incluso la luna, tan blanca y sola, vive de la esperanza de que unos ojos se prenden de ella para siempre.
-Jamás se había sentido tan encerrada, y jamás había visto un mar tan inmenso ante sus ojos.
-Y lloró, como toda su vida quiso hacer, por la vida perdida nada más nacer.
-Y lloró, como siempre deseó, pues sus deseos habían desaparecido en la inmensidad.
-Siempre sola, siempre rodeada de gente. ¿De qué sirven millones de ojos si sólo se desea mirar unos?
-Un color imposible, que sólo vivía en su imaginación, un olor que conocía y no había olido nunca más allá de sus sueños, un tacto que la embriagaba cada segundo que lo sentía, un sonido tan real como irrepetible, que jamás había escuchado... y abrió los ojos, y todo aquello desapareció.
-Se quedó en el andén, al lado de su maleta, pensando si había hecho bien en dejar pasar el tren.
-De sus labios escapaban una palabra tras otra, formando frases, mundos que jamás conocería, y todo se reducía a la desesperación de su amor.
-¿Cómo algo tan lejano puede sentirse aquí a mi lado?
Creo... que ya voy a parar, aunque ha sido una lluvia de ideas que me ha ido vaciando poco a poco... no son más que frases, seguramente sin sentido, que no he sabido unir entre sí para formar un relato...
Te quiero.
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Sara |
22:22 |